Publicado el: Mie, ago 15th, 2012

EE.UU. recuerda a Julia Child

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Cuando Estados Unidos se enamoró de la televisión, Julia Child, una mujer de voz infantil y altura asombrosa, usó la pequeña pantalla para impulsar la buena cocina en un país que hoy celebra el que hubiera sido su 100 cumpleaños. Casada con un diplomático, Julia Child no descubrió su pasión por la cocina hasta que probó un lenguado a la Meunière en 1948. Fue toda una revelación que la llevó a convertirse en los años 60 en una de las primeras cocineras televisivas de Estados Unidos, una maestra de la sofisticación francesa en un país que empezaba a descubrir los congelados y la comida rápida.Cien años después de su nacimiento en 1912 y ocho después de su muerte en 2004, los estadounidenses no han perdido su apetito por las recetas y la vibrante personalidad de Child, inmortalizada por Meryl Streep en la película Julie y Julia (2009).

Menús especiales en cien restaurantes de Estados Unidos, una nueva biografía y una retrospectiva televisiva son algunas de las actividades que marcan el centenario de una mujer cuyo primer libro, Mastering the Art of French Cooking (Perfeccionando el arte de la cocina francesa), se convirtió en un apoyo imprescindible para varias generaciones.

La cocina de su casa de Cambridge (Masachusets), en la que filmó sus últimos programas televisivos, se expone desde hoy en el Museo de Historia Estadounidense de Washington, tras ocho meses de reforma para ampliar el espacio de una atracción que mantiene a sus visitantes ensimismados en los cacharros y los programas de Julia.

Bajo la apariencia glamurosa de sus recetas francesas, Child buscaba transmitir la importancia de usar alimentos frescos, con una atención a la selección de los ingredientes que, cuarenta años después, ha dado pie a la fiebre por la comida orgánica. Pero lo que verdaderamente hacía que el público de los 60 y 70 tomaran nota de sus recetas era, según su biógrafo Bob Spitz, su naturalidad y su eterna disposición a reírse de sí misma. El teléfono de Child, expuesto en la cocina del museo, sonaba sin parar cada año en Acción de Gracias, cuando miles de personas buscaban su número en el listín telefónico para hacerle preguntas sobre cómo cocinar el pavo, a las que ella respondía "sin descanso", según Spitz.

Pese a sus cuatro décadas de experiencia en televisión, su medalla de la Legión de Honor francesa y la creación de una fundación para la excelencia culinaria, Child no empezó a verse como pionera hasta el final de su vida. "Fui la persona correcta en el momento correcto", resumió en una entrevista en el Instituto Culinario Estadounidense en 1990.

Fuente: La Vanguardia

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