Publicado el: Vie, oct 19th, 2012

Golpes a mi puerta

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Erase una vez, otra vez, y muchas veces más, que como siempre, esperaba al otro lado de la puerta su llegada, tantos cuentos vividos, tantas historias contadas, tantos personajes conocidos ,y cuando llegó, no supe que hacer, la puerta no pude abrir a pesar de su insistencia al tocarla, preso del miedo corrí a esconderme debajo de la cama y escuché aquella voz decir: “Hoy conocerás su rostro”, palabras que unos minutos antes me dijo una espiritista; mientras su presencia seguía latente, tratando de escabullirse entre la brisa que a duras penas se filtraba por la puerta. Dejé escapar un grito aterrador que más que calmar su lucha, invadió mi corazón de una extraña valentía que solo duró un par de segundos; cuando abrí la puerta reconocí su voz entre la muchedumbre, sus carcajadas retumbaron las ventanas, su respiración espantó al gato, y el temor a descubrir lo desconocido, conocer el rostro del más allá, quedar inconsciente tras cruzar nuestras miradas, tras permitirle que penetrará mi agonizante corazón, por lo que volví a cerrar la puerta.

Ese día, se convirtió en otro, y en otro, y así el tiempo transcurrió con su espera en la puerta, con mi escondite, con mi temor… toco puertas, ventanas, el techo, no quise escuchar sus palabras, no quise conocer su rostro, ahora escucho el silencio de su partida, de la vencida felicidad que tocó mi puerta y por miedo no abrí, ese suspiro se había ido, se había extinguido. Esa felicidad que muchos les tenemos miedo, y a pesar de los golpes que le da a tu puerta, el pánico a vivirla termina espantándola…

 

Autor: José Gregorio Rodríguez
Desenchufaito@gmail.com

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