Publicado el: Mie, oct 17th, 2012

Un Ángel llamado Cupido

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Al cruzar la calle reconocí sus alas marchitas por el sol, o quizás por el tiempo, a un lado su flecha buscaba retomar el camino abandonado,  levantó su mirada y me dijo: Tengo una urgencia, temo a cerrar mis puertas, gracias a que mi trabajo ya no tiene vigencia, quizás es que perdí la cuenta, ¿o estoy cayendo en demencia? el amor se ha extinguido, ¿será que la flecha he perdido?  Admito, estoy herido, porque el amor lo han convertido en un negocio lucrativo y, aun así, ni el más instruido a podido ser el mejor administrativo, unos dicen que el  amor alimenta el alma, y no hace lo mismo con la panza, ella por muy franca se espanta y se quebranta, cuando el hambre entra por la puerta, despavorida huye por la ventana. Ya ni en los sueños buscas el amor de tus días. Sino quien te resuelva la vida; y de ustedes penden mi vida, ¡que agonía la que todavía me embarga!  ¡Me induce a la melancolía!

Decidido se levantó, se paró frente a mí, y  continuó: no estoy haciendo reclamos, simplemente llamo a reflexión  a rescatar ese  amor que tanta falta hace en estos días,  nuevamente se convierta en la luz que ilumina su paso por la vida, no quiero tener que bajar la Santamaría, al contrario, quiero ver rostros invadidos por la algarabía de amar,  hacer del mundo mi morada indisoluble, porque amar es un deber, recibirlo es un derecho,  intenté refutar su posición, pero de pronto, desapareció…¿Y ahora donde está Cupido?

 

José Gregorio Rodríguez
Desenchufaito@gmail.com

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