Publicado el: Mar, ene 22nd, 2013

“El jardín de la muñeca”

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Ese día no fue la excepción, desperté unos segundos antes que sonara la estrepitosa alarma del despertador, salí corriendo,  al cruzar la esquina, me detuve en busca de la mirada que seguía mis pasos, esa que me dio escalofríos con solo sentirla y, la encontré sentada en el columpio del jardín de aquel caserón, sus ojos grandes azules, llenos de pánico, clamando auxilio me hipnotizó, sus labios, aunque no pronunciaron palabra alguna, gritaban lo mismo, ¡auxilio!, el vestido de la vieja muñeca aunque estaba roto, lo lucia con orgullo, sus pies descalzos estremecieron la húmeda tierra; mariposas, saltamontes, aves y mosquitos eran su única compañía, y con júbilo celebraban su presencia, todo el jardín se había rendido ante los pies de  la bella y extraña muñeca;  no pude evitar sentir miedo ante su presencia, tristezas ante aquellos ojos que pedían ayuda, de pronto,  escuché la corneta de un auto, tuve que huir despavorido.

Al día siguiente, volví en busca de la muñeca, y ya no estaba en el columpio, lo poco que quedó de ella era trasladado por el aseo. La noche anterior, la muñeca del jardín había sido quemada.

 

Autor: José Gregorio Rodríguez
Desenchufaito@gmail.com

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