Publicado el: Mar, sep 3rd, 2013

Los buenos modales en Venezuela

 

Sales de tu trabajo muy temprano y emprendes vuelo hacia la calle, con una preocupación ya colectiva porque quien no vive preocupado en Venezuela, de pronto ves a los rojos rojitos y sientes como algo se te retuerce en la barriga,  le adjudicas a ellos parte de la responsabilidad de que el país esté como esté, los miras con unos ojos que quisieras lanzaran fuego y sí le adjudicas esa responsabilidad, no puedes dejar de hacerlo.

Cómo puedes verlos a todos como hermanos y olvidar las diferencias políticas si por doquier ves la camisita roja que te dice ese sujeto votó por esta opción y gracias a ese sujeto haces una inmensa cola para comprar un artículo que está en escasez, unas enormes medidas de precaución para que no te roben, una protesta a las afueras de un hospital porque asesinan a una enfermera y el hecho queda impune.

La hostilidad se hace presente y ¿dónde quedan los buenos modales en Venezuela? Uno está como amargado y bravucón y cómo no, si a diario hay una nueva palabrota, una nueva gracia, primero las millonas, luego los atletos y ahora los penes, acto seguido la gracia se hace viral en internet, todo el mundo la ríe, la goza, salen infinidades de imágenes con la frase célebre, que requirió de mucho trabajo y estudio para ser producida y esbozada, por supuesto. Mientras yo, yo siento como se me dispara la gastritis y  los buenos modales se me van mezclados al intestino grueso, en esta parte del juego es difícil verse como hermanos, los árbitros son muy arbitrarios y las faltas han sido muchas. ¡Buenas tardes y buen provecho! Hay modales…

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